CRÓNICA SEMANA SANTA 2023

Viniendo de haber realizado la primera Semana Santa post Covid en 2022, la Cuaresma se presentó en Callosa con la normalidad de antaño, sobrepasando el esfuerzo que hicieron las cofradías y hermandades en retomar, el año anterior, los actos y procesiones con algún miedo heredado después de todo lo sufrido. Ya el dichoso virus se concebía como a un resfriado al uso, asumiendo su presencia entre nosotros como el redoble de tambores de los ensayos en Cuaresma.

Una preparación espiritual que se vivió con la actividad habitual de ensayos, traslados, actos de culto y demás preparativos por parte de las cofradías y hermandades para afrontar la siempre esperada Semana Santa. Esta amada celebración en Callosa, volvía a dar comienzo entrada la sexta semana de Cuaresma, en Sábado de Pasión.

La procesión de María Santísima de la Victoria salía a las calles de nuestra ciudad en su segundo año con algunos ajustes en horario, adelantándose la procesión a las 18,45 con tal de conciliar la salida procesional de esta joven Cofradía con el acto de culto de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús y María Santísima de la Amargura. Una solución que permitió el disfrute de ambas actividades, posibilitando el recogimiento de los cofrades de las dos entidades, así como de los asistentes a la programación de este Sábado.

Habiendo llegado nuestra Madre a la ermita del Rosario, daba inicio el Acto de Hermanamiento entre los Nazarenos de Cristo y los Moraos, que año tras año se encuentran a los pies de nuestro Santo Patrón y, como telón de fondo, la preciosa panorámica de nuestra Arciprestal rodeada de la ya oscura Vega del Segura. Tras la celebración del acto, a la bajada del Cristo de los Moraos, volvió a realizarse el Encuentro con María Santísima de la Victoria que, habiendo surgido el año anterior de manera espontánea, parece que ha llegado para quedarse y sumar en esos momentos mágicos que vivimos en nuestras calles durante esta Semana.

Ya en Domingo de Ramos, abre la Procesión de las Palmas en su primer año en nuestra Ciudad el nuevo párroco, don Francisco Rayos, rodeado como es habitual de los Consejos Pastorales y Económicos de San Martín y San José. Les siguen los muchos niños que portan las palmas, acompañados de sus familias en esta mañana festiva, y cierra la Procesión Litúrgica, previa a la celebración de la Eucaristía, Jesús Triunfante portado a hombros por sus costaleros vestidos de hebreos y acompañados de las voces del Patronato de la Pasión y los sones de la Filarmónica.

Ya habiendo abandonado el sol las calles de nuestra ciudad y vuelto los hatos de estreno a los armarios, volvieron los callosinos a buscar nuestras celebraciones pascuales esta vez en la conocida como plaza de la Bacalá. Lugar que recoge el hervidero ‘semanasantero’ callosino donde este año volvía a celebrarse el Encuentro de entre la Virgen de los Dolores, que tras un año de impasse volvía a procesionar a hombros de sus trajeados costaleros, y Jesús del Perdón a hombros de sus mujeres.

A continuación, tuvo lugar la Procesión de las Mantillas con las cofradías que durante décadas vienen componiéndola, volviendo a contar con cubrepiés que engalanan los desfiles procesionales en la plaza Reina Sofía, las calles Avenida Constitución y Desamparados, y sillas de alquiler en Reina Sofía, Carlos Galiana, Canónigo Hidalgo y Avenida Constitución, al igual que el año anterior. Destaca una muy buena acogida por parte del público, sobre todo en el casco histórico, abarrotado hasta el Convento. Como novedad, cabe destacar que da inicio a la Procesión la Cruz In Memoriam de la Junta Central, bendecida el año anterior, sobre el trono en el que suele procesionar la Virgen del Carmen, a modo de trono de apertura, ante la ausencia de la banda de tambores, de la cual no se pudo disfrutar este año.

Ya en Lunes Santo, cantó el gallo tres veces y San Pedro recorrió las calles de Callosa por un recorrido modificado debido a las obras en la calle Abajo, discurriendo por la antigua calle de la Corte en lugar que por la actual plaza de la Navidad. Previamente se realizó el tradicional Via Crucis con el Cristo de las Siete Palabras organizado por la ancestral Orden Franciscana.

Manteniendo este carácter penitencial, en Martes Santo tuvo lugar el traslado del Cristo de la Expiración, que como cada año llega a San Martín desde el Convento, y la procesión de la penitencia del Cristo de la Caída, que cerraba estos días en los que el tambor y el fuego enfatizan la silueta de la Cruz por la trama urbana.

Llegó Miércoles Santo y la Procesión de la Pasión de Cristo congregó a las habituales cofradías y hermandades en este día, procesionando Cristo entre sus más cercanos apóstoles en la Oración en el Huerto, Cristo presentado a la muchedumbre, ‘Ecce Homo’ cuya restauración de la imagen había finalizado semanas atrás; Cristo Flagelado, Nuestro Padre Jesús que celebraba los 25 años del Señor a hombros acompañado de María Santísima de la Amargura, Cristo del madero frente a la Santa Mujer Veronica, Cristo expirando y agonizando previo a la Muerte en los brazos de su Madre. Toda una muestra evangélica de la Pasión mostrada plásticamente al pueblo discurriendo por sus calles. Como novedad, cabe destacar también la presencia la Banda de tambores y cornetas de los Santos Juanes de Catral que por primer año acompañan al Cristo de la Agonía.

Jueves Santo, como marca la tradición, supone un punto de inflexión en la celebración Pascual. El día del amor fraterno, en el que se conmemora la institución de la Eucaristía, tras el rezo de las estaciones, la Esperanza Macarena volvía a salir al son de una banda de música, brillando entre los sones de Abel Moreno, López Farfan o Pérez Garrido. Tras su salida, el Señor del Silencio apareció en la penumbra dejando que las luces de las velas alumbraran la noche y guiaran los pasos de los costaleros, la fe y la devoción de Callosa.

Habiendo entrado el Señor a la Arciprestal, las cofradías de la Soledad y el Sepulcro mantuvieron abierta la capilla de la comunión para permitir el culto al Santísimo en el Monumento. Una tradición perdida por varios años y que estas cofradías rescataron el 2022 realizando turnos para mantener la vigilia. A la 1 de la madrugada comenzaba la llamada ‘Penitencia’, una tradición que surgió de manera espontánea con la iniciativa de un grupo de personas de diferentes cofradías y hermandades hace 25 años y continúa hasta nuestros días. Al son de un tambor sordo recorren las calles de Callosa en estas horas de recogimiento en las que se conmemora el tránsito de Jesús entre la muerte y el triunfo de la vida.

El Viernes Santo las calles vacías del Calvario en la madrugada revivían con el paso de las cofradías que partían de la plaza de la ermita de los Dolores, entre los primeros brotes de las moreras a la luz de los primeros rayos de sol. A su llegada a la Plaza del Calvario, el gentío aguardaba un torrente continuo de devotos de Nuestro Padre Jesús que llegaba por la calle vía Crucis. Tras la celebración del ancestral Encuentro, las cuatro cofradías bajaban a la Arciprestal entre el pueblo y ante el verde horizonte de nuestra huerta. A continuación, se llevó a cabo el Acto de Meditación que organiza la Cofradía de las Siete Palabras frente al arco gótico de la Arciprestal para volver con su Cristo al Convento donde aguarda al año próximo.

Al anochecer, la Procesión de la Exaltación de la Cruz comenzaba una hora antes de lo habitual. A las 19 horas daba inicio, congregando más público que las procesiones nocturnas de Domingo y Miércoles, como suele ser habitual anualmente. No produciéndose cambios en la participación de cofradías y hermandades con respecto al año anterior, la sensación del público en sus comentarios en referencia al adelanto fue positiva por el hecho de acabar algo antes las procesiones, no viéndose afectado el inicio por falta de gente en las calles cuando aún no se había escondido el sol. Abrió también la Cruz In Memoriam de la Junta Central, esta vez con el acompañamiento de 3 tambores, colaboradores de la banda de las 7 Palabras, ya que en los días anteriores había quedado desdibujado el inicio sin el habitual sonido de los tambores de la banda.

El Sábado Santo se presentó la tarde con la solemnidad habitual en este día en el que Callosa entera se viste de luto. Iniciaba la Procesión el Caballero Portaestandarte, José Francisco Amat Sarmiento, al son de Funeral of Queen Mary de Henry Purcell, seguido de la comitiva de la Junta Central con la participación de todas las cofradías y hermandades locales. A continuación, el Sepulcro y la Soledad escenificaban el Santo Entierro de Jesús acompañados de cientos de fieles alumbrándolos en un ceremonial que desataca por su sobriedad.

Al anochecer, las campanas redoblaron en las parroquias de San José y San Martín, signo de que Jesús ya había vencido a la Muerte. Habiendo finalizado la Vigilia Pascual, Manuel Antonio García Pareja daba inicio al estruendo que resuena en Callosa para celebrar que Cristo ha Resucitado. Se bajó, pasando por la ermita de los Dolores hasta la Arciprestal, disfrutando de un chocolate con monas al finalizar.

La mañana siguiente la Virgen de la Portería volvió a salir del Convento enlutada con destino a la plaza Reina Sofía, acompañada por los miembros de las cofradías y hermandades ataviados con sus capuces. Al llegar a ésta, se hizo el silencio, apareciendo el Santísimo que se acercaba desde San Martín en manos del nuevo párroco, que también vivió por primera vez este momento de explosión de júbilo que disfrutamos los callosinos cuando el Caballero Portaestandarte, tras las protocolarias genuflexiones, retira el manto a la Virgen.

A la finalización de la Santa Misa Pascual que se celebra tras la breve procesión que tiene lugar para que el Santísimo vuelva a la Arciprestal, dio inicio la Procesión de Cristo Resucitado y la Madre del Amor Hermoso, que tradicionalmente cierra la Semana Santa entre la alegría y el alboroto de esta colorida procesión, que, como es habitual, culminó en el Encuentro entre las imágenes frente a la capilla de la Comunión, actuación que pone fin a las celebraciones pascuales en Callosa.

De esta manera se desarrolló la Semana Santa de 2023, última Semana Santa de la Junta presidida por Manuel Mora Manzanaro. Durante este tiempo, el grupo humano que ha encabezado se ha desvivido por engrandecer la celebración que tanto disfrutamos y sentimos, para poner en el lugar que merece la manifestación cultural de mayor arraigo en la ciudad de Callosa de Segura.

Confío que la Junta Directiva que nos sucede tenga la fuerza para seguir impulsando nuestra Semana Santa. Desde estas líneas les muestro el mayor de los apoyos y nuestro ofrecimiento de ayuda en la organización y puesta en valor del evangelio urbano que anualmente disfrutamos, para garantizar su continuidad en estos tiempos en los que la fe y la espiritualidad viene decayendo como valor en nuestra sociedad.

Y tras 8 años suscribiendo estas líneas, también ésta es mi última crónica. Pese a la complejidad y la responsabilidad que conlleva esta narración, que pretende fijar para la posteridad los hechos acontecidos cada año, espero haber estado a la altura de esta festividad cuatricentenaria en Callosa. Ha sido todo un honor para mí desarrollar la labor de cronista de la Semana Santa de nuestra ciudad, así como formar parte de su Junta Directiva al lado de los compañeros, ya amigos, durante estos 7 años. Sin duda la satisfacción ha superado las dificultades.

Espero que todo el mundo cofrade de Callosa inculquemos a nuestros hijos el amor por esta tradición y aseguremos, de esta forma, la trasnsgeneracionalidad de la misma, así como que se fomente la participación de los jóvenes en cargos de responsabilidad de manera que tanto las juntas directivas de cofradías y hermandades como la propia Junta Central tenga el motor humano y el futuro que necesita. Esta Junta Directiva saliente, no tengo duda de que seguiremos de manera activa haciendo Semana Santa desde nuestras cofradías y hermandades transmitiendo y dejándonos la piel por los valores que heredamos y nos definen como Semana Santa.

Vicente Mora Manzanaro

Cronista Junta Central de Semana Santa