Otra Semana Santa diferente

Pasaron pocos días tras la celebración de la Epifanía de nuestro Señor el pasado 2021, para que se difundiera la comunicación del ahora obispo emérito Mons. Jesús Murgui en el que se realizaba el anuncio de la suspensión de todas las procesiones y estaciones de penitencia en la vía pública. La situación era esperada por toda la comunidad parroquial y acogida con total entendimiento, a la vez que tristeza, debido a que la situación pandémica seguía sin estabilizarse, ya que todavía no había comenzado el proceso de vacunación contra el COVID19.

La pena de no poder disfrutar por segundo año de ninguna manifestación pública de Fe, se paliaba con el anuncio de que, al contrario que en 2020, se podrían celebrar los actos litúrgicos propios de la festividad de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y asistir los fieles con las medidas sanitarias marcadas, así como los actos litúrgicos de las cofradías y hermandades propios de Cuaresma.

Todos ellos se desarrollaron, a indicación del Consiliario, sin dar lugar a las aglomeraciones que se producen en las diferentes presentaciones de cargos o nuevos cofrades y costaleros que se realizan a la finalización de las Misas de Culto de las diferentes cofradías y hermandades. Sin embargo, todo ello sirvió para que la comunidad cofrade se reuniera en la Oración, en torno a la Eucaristía, para retomar fuerzas y reflexionar sobre nuestra Semana Santa.

La Asamblea había decidido mantener un año más el cartel que protagonizó la Cofradía de San Juan en 2020, debido a que no había podido ser disfrutado el año anterior, así como los cargos de honor nombrados ese año hasta el presente 2022 para que les fuera posible disfrutar de una Semana Santa con manifestaciones públicas de Fe por las calles de nuestra Callosa. A su vez, decidía no realizar ningún tipo de muestra escultórica, tal y como se había planteado por parte de la Junta Directiva, con tal de evitar la exposición al COVID por relación interpersonal en la organización y en la celebración de las mismas.

Con ello, discurrió la Cuaresma entre actos de culto y el patrimonio gastronómico típico de la vigilia cuaresmal. Con sabor cofrade  puso en valor la vigilia y la tradición culinaria callosina cada uno de los viernes entre Miércoles de Ceniza y Domingo de Ramos, difundiéndose por redes sociales y por las páginas de los entes participantes. Esta iniciativa obtuvo gran aceptación y participación, sobre todo de los callosinos que se encontraban lejos de nuestra ciudad.

Entre este particular contexto, se recibía una de las noticias más esperadas por esta Junta Central: la finalización de las obras de rehabilitación del Museo de Semana Santa ‘José Noguera Valverde’. Tras haber sufrido años de goteras y preocupaciones por la conservación del patrimonio de las cofradías y hermandades, al fin se conseguía tener un Museo en condiciones y a la altura de la Semana Santa callosina, con imagen interior renovada en lo que al cromatismo se refiere para, con el asesoramiento de Bartolomé Roca, realizar una adecuada  exposición de nuestro patrimonio en él. El objetivo de la Junta Directiva  fue, en el periodo cuaresmal acondicionar el museo, con la colaboración de todas las cofradías y hermandades,  para que durante la Semana Santa todos los visitantes pudieran disfrutar de nuestros tronos e imágenes. Éstos salieron de todos los almacenes particulares en los que permanecieron resguardados durante los meses en los que duró la rehabilitación, de la misma manera que sucedió hace más de 25 años cuando se inauguró el primer Museo de Semana Santa, volviendo al lugar que merecen con las medidas de seguridad necesarias y la adecuada prestancia.

Teniendo que evitar la congregación multitudinaria de personas, se optó por una presentación a los medios de comunicación y unas jornadas de puertas abiertas con limitaciones de aforo para hacer posible la visita de todos los cofrades y callosinos que ansiaban ver la renovada imagen de nuestro Museo.

Llegado el viernes de la tradicional Bajada de la Virgen de los Dolores, su imagen se asomó a la plaza que lleva su nombre para recibir a todos aquellos fieles que, cumpliendo las medidas de seguridad marcadas, se acercaban a verla en su día. Asomada bajo el dintel de su puerta, entre los toques de la campana de la Ermita, los timbales de la Hermandad de los Moraos y múltiples marchas que sonaban en el hilo musical instalado, acogía a los que se acercaban a rezarle y fotografiar la particular estampa.

Unas imágenes que también cruzaban fronteras a través de la emisión en directo que se realizaba del día en las redes sociales de su Cofradía, al igual que se hacía con la Misa de Culto de la Junta Central y cada uno de los rezos del Septenario de la Virgen y de la Novena de Nuestro Padre Jesús que organiza su Cofradía con la voz de su Consilario, el padre German.

Entrada la Semana de Pasión, se impulsaba la actividad denominada Ruta Cofrade, que servía de guía a los visitantes y amantes de la Semana Santa para descubrir la historia y el patrimonio cultural callosino a través de la Semana Santa, visitando los lugares más simbólicos y representativos de la Semana Santa callosina.

Y el Viernes de Dolores arrancó ‘Semana Cofrade, día a día’; un documento gráfico que se había preparado con mucho esmero y cariño por parte de la Junta Directiva de la Junta Central, así como por todas las cofradías participantes, y de manera especial por Francisco Zaragoza Braem y Miguel Martínez Aparicio. Ambos fueron los encargados de dirigir y moderar los coloquios programados cada uno de los días clave entre Viernes de Dolores y Lunes de San Vicente. Difundidos a modo de programas televisivos por Redfibra-Telecallosa, en cada una de estas charlas se analizaron cada una de las celebraciones particulares de Callosa contadas desde el punto de vista de diversas personalidades de cada cofradía o hermandad que protagonizan cada día de la Semana Santa.

Grabado cada episodio desde un particular emplazamiento escogido por su importancia en cada jornada, el museo, las ermitas, templos parroquiales y demás lugares significativos fueron testigos de excepción de múltiples testimonios que se realizaron desde el corazón y la experiencia vivida en la Semana Santa. Se recogieron valiosos testimonios de relevancia y aprecio por toda la comunidad cofrade, que desde la seguridad de sus casas, esperaba escuchar cada uno de los relatos que ponían en valor pequeños fragmentos de historia o experiencias de alta afectividad y sensibilidad sobre las celebraciones pasionales callosinas.

Al mismo tiempo que las cofradías y hermandades coordinaban la apertura del Museo y las ermitas en los días que se debían realizar sus salidas procesionales, se aprovechaba para organizar jornadas de oración y encuentro con diferentes imágenes. Sábado de Pasión se podía visitar a María Santísima de la Victoria en la Ermita del Rosario a la vez que se presentaba la restauración del grupo escultórico del calvario por Víctor García Villalgordo y se realizaba meditación ante el Cristo de los Moraos que presidía, bajo el umbral de la puerta, la ermita de los Dolores.

Domingo de Ramos era turno para la titular de la misma, quedando la Virgen engalanada con todo su patrimonio procesional para toda la Semana Santa, mientras en la ermita del Rosario se agolpaban los cofrades de las Santas Marías para acompañar a las Santas mujeres en este particular año. Lunes Santo la Orden Franciscana realizaba su tradicional Via Crucis intramuros del templo parroquial, Martes Santo la parroquia de San José abrió sus puertas para acoger la oración de los hermanos nazarenos ante el Cristo de la Caída y Jueves Santo los hermanos del Silencio se reunieron en torno al Cristo que este año no cruzaba la oscuridad de las calles de Callosa, mientras que María Santísima de la Victoria lucía velo negro en muestra de luto ante la muerte de su hijo entre los sones de sordos timbales, la tradicional bocina y la campana de madera.

Viernes Santo la imagen de Santa María Magdalena asomó bajo la puerta de la ermita de los Dolores para recibir, entre su patrimonio procesional y toques de timbales y clarines, a sus cofrades que se acercaban el día que la acompañan al Calvario, mientras que la cofradía de Nuestro Padre Jesús retransmitía en sus redes el tradicional Vía Crucis y los cofrades de la Santa Cruz se reunían en torno al Cristo de la Agonía en la ermita del Rosario.

Y acabando la Semana más esperada por todos los cofrades, en este año tan particular, amanecía Domingo de Resurrección con el Cristo Resucitado presidiendo en el altar Mayor de San Martín tiñéndose de blanco los mantos de las imágenes de María en las ermitas de los Dolores y el Rosario, celebrando así que Jesús había resucitado y dando fin a otra Semana Santa diferente a la habitual. Una celebración marcada por las precauciones tomadas ante la mortalidad de la pandemia, en la que las redes sociales volvían a ser clave, sustituyendo a las calles como el marco ideal para evangelizar el mensaje de Jesús, promulgando así la Pasión, Muerte y Resurrección del hijo de Dios 2021 años atrás, en ese sacrificio sin igual realizado por amor a su Padre y a toda la humanidad.